Migración, cultura y vida cotidiana:
Fundación de Pabellón de Arteaga 1926 – 1940
Los orígenes
La estación de banderas, de pabellón o de paso, conocida de esa manera porque el tren sólo se detenía cuando se le realizaba la parada con un banderín de color rojo y de noche con una linterna del mismo color, ya sea para subir, casi siempre los productos agrícolas como maíz, trigo y chile, que se había cosechado de la hacienda de San Blas de Pabellón y de algunas otras haciendas cercanas; y en menor medida daba el servicio de transporte a los pobladores de la región que tenían que realizar un viaje.
Con los proyectos de modernización del presidente don Porfirio Díaz se inicia en Aguascalientes, la construcción de la vía férrea en 1880 con el tramo Aguascalientes - Zacatecas y siendo inaugurado en 1884, con una extensión de 92 kilómetros. Al enterarse los dueños de las haciendas que cerca de sus terrenos pasaría el ferrocarril y no queriendo perder la oportunidad de beneficiarse de la modernidad, los dueños de las fincas realizaron un convenio con gobierno-empresa-hacendados constructora para tener bajos costos en la utilización del ferrocarril como medio de transporte y poder exportar los granos agrícolas.
El caso de la hacienda de San Blas de Pabellón, donde sus dueños Miguel Velásquez de León y Ricardo del Valle, realizaron el contrato con la Compañía Ferrocarril Central Mexicana, donde ceden gratuita y a perpetuidad “una faja de terreno de la hacienda en donde esta construida la vía que pasa por la finca...” El obsequio se formalizó en 1883 donde se incluía una superficie de 175,020 metros cuadrados, 17.5 has, “de los cuales se precisaban que estarían dedicados al uso exclusivo de la compañía, no pudiendo por tanto ni venderse ni utilizarse en obras ajenas al trajín ferroviario”.1

Foto.- La casa principal y templo de la Hacienda de San Blas de Pabellón.
La compañía en gratitud se comprometió en poner una desviación que conectara la vía principal con la hacienda para la transportación de productos alimenticios, pero esto no se realizó por el gasto que representaba. En vez de esa vía férrea se construyó la antigua Estación de Bandera o de Pabellón, entre los años de 1883-1884, y de esta forma se trataba de pagar la indemnización por los terrenos utilizados por la Compañía Ferrocarrilera, dejando que las haciendas utilizaran la estación como bodega hasta que pasara el ferrocarril. También se construyeron estaciones de paso en varios puntos del estado como la de Soledad, La Punta, Rincón de Romos, Las Animas, Chicalote, Aguascalientes, Arrellano y Peñuelas. La construcción de estas pequeñas estaciones, que más que levantar pasaje su función era almacenar el grano y que este fuera trasportado para ser comercializado en los centros de mayor población.
Es importante conocer la descripción de la estación de bandera para tener una idea sobre que encontraron los ingenieros estadounidenses que construirían la presa Plutarco Elías Calles y los primeros pobladores que llegaron al terruño. Esta descripción es de Juan Guardado, que conoció la estación antes de que se instalara el campamento de los ingenieros “... no estaba más de que una bodega de ladrillos, estaba pasando la vía donde está el crucero, ahí está una farmacia, ahí estaba un cuarto nomás de ladrillo, nomás ese era de la hacienda, de la hacienda de Pabellón, ahí almacenaba el maíz, fríjol y trigo y lo embarcaban en tren”. La estación no sólo servía par almacenar grano, sino que también como habitación, como lo menciona Juan Guardado: “un cuartito, nada más un cuartito... llegamos a dormir allí, cuando los años eran llovedores, nos íbamos allí, porque ese cuartito no se gotiaba [sic], estaba bien hecho y ya era de ladrillo, era de ladrillo. Nomás que el ladrillo era así como adobón grande [sic].”
Foto.- Estación de Pabellón.
Al iniciarse la construcción de la presa, la estación fue un punto importante, se convierte en bodega para almacenar el material que se utilizaría en las obras, como lo menciona Francisca Dondiego, “había una bodega de al lado de la vía, una bodega donde guardaban el cemento, fue donde empezamos a conocer el cemento”.
Las haciendas que tenían cerca alguna estación, se beneficiaron ampliamente con la comercialización del grano a bajo precio y con la llegada de nueva mano de obra a las fincas; años después, durante la construcción de la presa, la estación sería punto de referencia para los trabajadores, comerciantes, ganaderos, nuevos pobladores y turistas interesados en conocer la obra.
El proyecto Callista
Cuando Plutarco Elías Calles llega a la Presidente de la República (1924-1928) y decide aplicar algunas reformas que durante el período presidencial de su antecesor Álvaro Obregón, se habían aprobado y además propone nuevas reformas modernizadoras con el fin de sacar el país de la crisis por la cual pasaba, ya que desde 1910 México se había enfrascado en una lucha social que provocó un parálisis económico en el país. En 1924, no se había podido recuperar. El Presidente quería hacer modernizar algunas áreas como la agricultura que había sido la base fundamental de la economía y para lograrlo decide dictar una serie de reformas y crear algunas secretarías que se encargaría de llevar al pie de la letra la teoría.
Foto.- Plutarco Elías Calles.
Entre los proyectos más importantes en el período de modernización callista se encuentra el caminero, en septiembre de 1925 se crea la Comisión Nacional de Caminos y ese mismo año empieza a funcionar, con el objetivo de construir, en siete años, la cantidad de 10,000 kilómetros de caminos; contando con un presupuesto de 200 millones de pesos. En este período se inicia la construcción de la carretera Panamérica, que cruza de frontera a frontera el país. El proyecto tenía objetivos específicos: hacer que el comercio fuera más rápido entre los estados y entre el vecino país del Norte, además si se volvían a dar levantamientos armados, sería más fácil el traslado del ejército y mantener el orden del país.
Una de las reformas más importantes y trascendentes en la vida del campesino mexicano era el Reparto de Tierras, en 1924 se crea la Comisión Nacional Agraria, que se encargaría de los proyectos de irrigación, crédito agrario, la pequeña propiedad y el ejido. El objetivo fundamental de la Comisión era atender directamente las peticiones de dotación, ampliación de tierras y restitución de ejidos.
Aunque Calles consideraba que el ejido era una transición forzosa hacía la conformación de la pequeña propiedad que sacaría al país de la crisis agrícola y en consecuencia es la causa que durante su mandato el reparto de tierras se realizó en forma lenta repartiéndose 2,972,876 hectáreas; dando prioridad a la pequeña propiedad como la salvadora de la producción agrícola, teniendo todo el apoyo: tierras de irrigación, crédito agrícola y el respaldo incondicional del gobierno para crear una nueva clase media.
La Irrigación Revolucionaria: presa, colonos y nueva clase social
Otra de las reformas que llevó a la práctica Elías Calles fue la Ley de Irrigación con Aguas Federales que se dictaminó en el Periódico Oficial, el 9 de enero de 1926, creando la Comisión Nacional de Irrigación (CNI). Los objetivos fundamentales eran aumentar las tierras de irrigación, teniendo para ello una partida de 40 millones de pesos, en los dos primeros años de vida, destinados al estudio de los proyectos en las diferentes entidades estatales y la construcción de presas captadoras de agua. Otro de los objetivos era la conformación de una nueva clase social más alta que los ejidatarios y “con mayor iniciativa, ambiciones, experiencia y recursos; clase que servía para emular, como ejemplo y como enseñanza a la de los pequeños campesinos (ejidatarios)”2, Dentro de este segundo punto está la colonización de tierras, donde los colonos –como se le nombraría a los que compraban tierra de riego- estarían conformados por los mexicanos que habían emigrado a Estados Unidos y que se habían quedado sin trabajo durante la Gran Depresión del ´29; un tercer punto, es el control de los nuevos actores del campo, la clase media, pasando de un dominio hacendario a un dominio patriarcal-gubernamental, donde se les apoyaría con infraestructura agrícola, apoyo técnico, mejora de los cultivos y apoyo financiero.3
El gobierno mexicano al verse opaco de experiencia en la construcción de presas y estudios hidráulicos, contrató a una empresa extranjera la compañía estadounidense J. W White Engineering de New York. La construcción de los proyectos hidráulicos comenzó con la presa Calles, sus estudios en diciembre de 1925 y la construcción de la cortina en febrero de 1926.
Antecedentes de la presa Plutarco Elías Calles.
Durante décadas el estado de Aguascalientes y sobre todo, el valle del mismo, nombre habían soñado con la construcción de una gran presa que controlara las aguas del Río Santiago.
El sueño comenzó en 1895, cuando el Estado pasaba por una grave sequía y el gobernador Rafael Arellano Valle, comienza a ver la posibilidad de que se construyera alguna presa, el simple sueño era muy costoso puesto que el país comenzaba a recuperarse después de estar tantos años en guerra y el gobierno federal no podía financiar los estudios y la construcción. Al año siguiente el clima, de nueva cuenta, realizó estragos y esta vez el gobernador nombra una comisión para que se realicen los estudios correspondientes, encabezados por el Ing. Tomás Medina Ugarte, donde explica que el vaso de la presa daría riego a una “gran cantidad de ranchos y haciendas ubicadas en el Valle de Aguascalientes”,4 en 1897 el ingeniero Tomás Medina Ugarte entrega los resultados para la construcción de una presa en la barranca “boquilla del Paixtle” donde la cortina de mampostería tendría una altura de 50 metros, almacenaría la cantidad de 45 millones de metros cúbicos y sería posible regar cerca de 10 mil hectáreas. La presa no podía ser financiada por empresarios hidrocálidos, ni por el gobierno estatal como federal y se quedó en el escritorio. Siendo el proyecto presa Santiago un antecedente inmediato de la actual presa Plutarco Elías Calles y presa Jocoque.
Foto.- Cortina de la presa Jocoque.
“Se hará para cuando llueva mucho”
Al comenzar el cuatrienio del presidente Plutarco Elías Calles, para llevar acabo sus reformas necesitaba proyectos y el primer año de su gestión, realiza una invitación a los gobernadores para que le presentaran proyectos sobre irrigación y caminero, dando de plazo un año para que estuviesen integrados y donde un consejo dictaminaría cual sería el viable para su construcción. El gobierno hidrocálido tenía la gran oportunidad que estaba esperando, el financiamiento del proyecto presa Santiago.
El Presidente realiza una visita a Aguascalientes, invitado por el Dr. Enrique Osornio, para que verificará la viabilidad del proyecto, el 5 de junio de 1925 el presidente Calles llega a la estación de Las Animas y se traslada al cañón “boquilla de Paixtle”, donde los estudios realizados por el Ing. Tomás Medina Ugarte daban como resultados que en ese lugar se construyera la presa, sin peligro de inundar el pueblo de San José de Gracia.

Foto.- Elías Calles
En la rivera y cañones del río Santiago, Elías Calles “examinaba con todo detenimiento los lugares; formulaba preguntas a los ingenieros y funcionarios, escuchando sus opiniones y callaban”.5 La comitiva se trasladó hasta terrenos del viejo San José de Gracia, donde se realizaron nuevas charlas entre los técnicos y el Presidente, discutiendo donde era la mejor opción para la construcción de la presa, por un lado los técnicos estaban de acuerdo para que se construyera en el lugar donde decía el viejo proyecto de irrigación, puesto que era menos costosa y no inundaría el pueblo de San José, por otro lado estaba la posición de Elías Calles, que se construyera en el actual lugar.

Foto.- San José de Gracia, inundación.
Sin saber lo ingenieros los motivos por los cuales el Presidente había tomado esa decisión, sólo les resto acatar la orden que había dado. “Señores la presa se hará para cuando llueva mucho”.

Foto.- Imagen del presidente con los planos en la mano.
Los inicios de la construcción
El problema de la construcción de la presa Calles, fueron los estudios técnicos de la cortina, dimensión y captación de agua. El país no contaba con técnicos especializados en la construcción de obras hidráulica y en consecuencia la Comisión Nacional de Irrigación contrató a la compañía estadounidense J. G. White Engineering Corporations iniciando los estudios técnicos bajo el cargo del Ing. Sr. Julián Hinds.
Sabiendo que la decisión del Presidente estaba tomada, se empieza a trabajar el 1 de diciembre de 1925, sobre la capacidad que tendría la presa. Empiezan a llegar a la estación Las Animas “los primeros carros de ferrocarril con provisiones de boca, herramientas de trabajo, aparatos e instrumentos de ingeniería, etcétera para efectuar los primeros levantamientos topográficos...”6
Hechos los estudios de precipitación pluvial y escurrimiento de los ríos San Pedro y Santiago así como los de evaporación, los ingenieros decidieron construir una cortina de 60 metros de altura, 300 metros de longitud con una capacidad de 350 millones de metros cúbicos, se necesitó una cantidad de 46,000 metros cúbicos de cemento “Hidalgo” con un costo de 4,277 pesos.

Foto.- Anuncio en el periódico de cemento Hidalgo
La construcción de la cortina iniciaría en el mes de noviembre, dando el banderazo el gobernador interino Francisco Barrientos que en su informe de gobierno da a conocer: “[son] un hecho los trabajos... siendo la primera de las grandes obras de irrigación...”
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Fotos.- Imágenes de la construcción de la presa
El gasto de la construcción de las obras de la presa principal y presas de desagüe, canal y túneles tuvo un costo de 11,396,000.00 pesos, donde nunca se pudo recuperar lo invertido en el proyecto, con la venta del agua y tierra.
Vida Cotidiana de los trabajadores de la presa.
El cambio de vida de trabajar como peones, medieros o arrendatarios en las haciendas a pasar a ser empleados de la construcción, peones, barreteros, etcétera, donde su aportación de mano de obra era bien remunerado, el “menos sueldo era un peso diario, el menos; había de uno cincuenta, de dos pesos y hasta de tres pesos diarios”,7 era dinero en efectivo, “pura plata cero siete veinte”. Con mucho un mejor sueldo del que las haciendas podían ofrecer. Los terratenientes molestos con la compañía White porque le estaban quitando los trabajadores, “vinieron con los americanos a decirles: que por qué les pagaban... tanto dinero a la gente, que la gente estaba impuesta a ganar veinticinco centavos. Entonces dijeron ellos: nosotros tenemos autoridad para pagar lo que nosotros queramos. Se retiran los hacendados, ya no se arrimaron”.8

Foto.- Trabajadores
La economía de la región, en especial la de Rincón de Romos y la Ciudad de Aguascalientes, durante los años que duró la construcción de la presa salió beneficiada. El auge comercial era significativo, ya que los trabajadores cada semana al cobrar “su raya” cubrían sus necesidades básicas en las tiendas de estas ciudades. El insipiente comercio de la Estación de Pabellón, encontró sus bases en el desarrollo de ventas y servicios mercantiles donde las personas que llegaron a la estación aprovecharon el auge económico, instalando pequeños puestos de frutas, carnicerías, fondas de comida, cantinas, etcétera, o los campesinos que vivían en la hacienda de San Luis de Letras, Garabato, Santiago, llegaban hasta el campamento a intercambiar productos, un litro de leche por dos de manteca o carne, según lo que tenían los ingenieros o simplemente a vender leche o comida.9
El gobierno estatal y la compañía Ferrocarriles Nacionales de Aguascalientes (FNA) al ver el auge económico, deciden instalar trenes especiales para los trabajadores que eran originarios de la Ciudad de Aguascalientes, dando como excusa mayores facilidades para el traslado a la zona de los trabajos, “pues podrán venir a esta ciudad cada ocho días a ver sus familiares y divertirse”10 y sin tener que preocuparse los lunes, en día de su “crudez”, por la falta de transporte a su trabajo, el tren saldrá los lunes a las cuatro horas cuarenta minutos y pagando “dos pesos veinte centavos en primera clase y un peso quince centavos en segunda clase”.11 Los obreros de los rumbos de Rincón de Romos, San Luis de Letras, Carboneras, San Blas de Pabellón, que no estaban comunicados con la vía férrea, tenían que transportarse en caballo, burro o a pie, para llegar a las obras de la presa. El interés de la población de la capital del estado por conocer la presa, hace que el gobierno y FNA establezcan un nuevo servicio turístico para que la gente vaya a visitar las obras, realizando viajes redondos pagando por primera clase 2.20 pesos y en segunda 1.15 por viaje redondo.12
Las continuas visitas del presidente Calles fueron notas en los diarios nacionales y locales13, siendo un aliciente para los obreros ya que los constantes accidentes hacían que muchos dejaran el trabajo. Los accidentes estaban14 a la orden del día por la falta de experiencia de los trabajadores y las condiciones del terreno cobraron varias vidas, uno de los accidentes que la prensa y la sociedad siguió fue el que ocurrió el 15 de octubre de 1928 donde quedó un barreno sin explotar y al acercase los trabajadores en ese momento estalló, dejando cuatro muertos y tres heridos. Como este accidente ocurrieron varios, sobre todo a la hora de barrenar los túneles de la presa el Jocoque y del Potrerillo, la muerte también se llevó a un ingeniero de la compañía White, Mr. J. Whitney.15
Unas de las vistas más importantes que realizó el presidente Plutarco Elías Calles durante la construcción de la presa, fue el 3 diciembre de 1927 acompañado del embajador estadounidense Dwight W. Morrow, que se encontraba en el país para arreglar la situación religiosa y el problema petrolero entre ambos países, también lo acompañaba el humorista Will Rogers, quedando asombrado por la construcción y declarando a los medios de comunicación que “pueden ustedes ver que algo se ésta haciendo en México, además de matar”16. El General Calles, declara que: “presa como esta apenas habrá cuatro semejantes... lo importante es que fue construida con sacrificios y recursos propios de la Nación...”17 aun de sus discursos nacionalistas y el tratar de convencer a la sociedad de que la presa era para el beneficio colectivo y que se tenía que trabajar de acuerdo a lo establecido en las reformas, la presa y el gobierno no se salvaban de la critica, de la ironía del mexicano, como dice uno de los fragmentos del corrido de la presa:

Fotos.- Elías Calles.
Unos dicen que es la presa, otros dicen que es el mar,
pero a mí se me figura, charquito para nadar...
Qué dices mi Lupe, me voy a San José...
Yo aquí no me quedo... yo me voy con usté...

Foto.- Presa Calles
1 Jesús Gómez Serrano, Hacendados y Campesinos, en Aguascalientes. Centro de Investigaciones Regionales de Aguascalientes / Fideicomiso “Profesor Enrique Olivares Santana”, Aguascalientes, México, 1985, pp. 64 y 65.
2 Adolfo Orive Alba. La política de irrigación en México. Historia; realizaciones, resultados, agrícolas, económicos y sociales; perspectivas. FCE, México, 1978. p. 89
3 Isabel Turrent. “Irrigación” en La reconstrucción económica. Historia de la Revolución Mexicana. 1924-1928. p. 134.
4 Jesús Gómez Serrano; Haciendas y ranchos de Aguascalientes. Estudio regional sobre la tenencia de la tierra y el desarrollo agrícola en el siglo XIX. U.A.A. / Fomento Cultural Banamex, Aguascalientes, México 2000, pp. 48, 80 - 85
5 J. P. Santos. Monografía histórica del Distrito de Riego No. 1 de Pabellón, publicada en un diario local se desconoce la fecha, fue proporcionada por la Comisión Nacional del Agua, Delegación Pabellón, Distrito de Riego 01.
7 Juan Guardado Cortés, 24 de febrero del 2003.
8 Ídem.
9 Información proporcionada por Andrea Murillo y José Vital Lara, 8 de enero del 2002, Pabellón de Arteaga.
10 La Voz del Pueblo, 7 de diciembre de 1927.
11 Ídem, y La Opinión, 8 de diciembre de 1927
12 La Opinión, 12 de agosto de 1928.
13 La Opinión, 4 de diciembre de 1927, La voz del Pueblo, 16 de noviembre de 1927 y tomado de Alfonso Taracena. La verdadera Revolución Mexicana (1925-1927), Ed. Porrúa, México, 1992, (Colección “Sepan cuantos...” Núm. 615) p. 405. escritor del periódico Excélsior.
14 La Opinión, 15 y 16 de octubre de 1928.
15 La Opinión, 4 de febrero de 1929.
16 Alfonso Taracena. La verdadera Revolución Mexicana (1925-1927) p. 406
17 La Opinión, 23 de octubre de 1928.